La embestida de las abejas

Hace unos días me contrataron para habilitar los bajantes de agua pluvial de la cubierta en un auditorio. Los inconvenientes que surgieron poco tuvieron que ver con lo que había previsto. Fue en realidad la embestida de las abejas lo que vino a complicar las maniobras de los muchachos. En más de una ocasión abandonaron las instalaciones perseguidos por estas. Según cuentan, se enfurecían una vez que iniciaban los cortes en la lámina.

El panal no estaba a la vista así que resultó difícil anticiparlas. Pedí apoyo a Protección Civil pero la respuesta que obtuve fue una negativa a intervenir. Se excusaron con que las abejas están protegidas. Eso lo sé. Pero, y, ¿entonces? No hubo más. Dejé pasar unos días.

Volví con los muchachos al cabo de unos días. Llevamos todo tipo de protección pues no podíamos dejar pasar más tiempo sin concluir el trabajo para el que fuimos contratados. Me parece que nuestra ausencia dio resultado. Montamos el equipo. Realizamos los cortes y las conexiones y, en menos de dos horas, abandonamos las instalaciones.

Aún falta la segunda parte de los trabajos. Es menos ruidosa. Así que supongo que las abejas nos dejarán trabajar en paz. Después de todo no es nuestra intención molestarlas. Haremos nuestro trabajo y dejaremos que ellas hagan el suyo.

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