La luz de la tarde

A veces me da por jugar con la luz que se filtra por el ventanal del comedor.

Hay una reja que corta esa luz en pedazos. Como si fuera un pastel y se partieran rebanadas para los invitados.

Pero el único invitado a este espectáculo soy yo.

Mi esposa y mi hijo se fueron hace rato.

Me pregunto entonces qué pasa si recorro la reja. Ni siquiera es que la saque de casa. Solo la hago a un lado. Como las preocupaciones antes de dormir. O como se supone que debería hacerlo pero no lo hago, y por eso me sorprendo en la madrugada con los ojos cerrados, dándole vueltas y vueltas a asuntos que por la mañana parecen menos dramáticos.

Pero hasta dónde me fui.

Vuelvo entonces a la reja que ya no está. A la luz que por la tarde se filtra por el ventanal del comedor. Libre. Coqueta. Limpia.

Entonces la luz se extiende sobre la mesa y me acompaña mientras bebo el café de la tarde.
2017 08 08a 073

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